La cúpula

stephen_king_s_under_the_dome__fanmade_cover__by_4thelementgraphics-d6s79ov-horz

Podría fingir que esto es una entrada más, o que Stephen King no me interesa más que la Coca-Cola o hacer cola para ver algo de Marvel. Pero sacarlo de lo personal sería un error, al menos de entrada. Cuando tenía en torno a diecisiete años, hubo escritores que me impulsaron a escribir (y no es que empezara ya en aquel momento). Pero unos años antes de eso, tuvo que haber escritores que me animaran a leer. El primer libro que recuerdo haber elegido y leído por mi cuenta, que no fuera Deberes ni para contentar a ningún adulto, fue La estaca de Richard Laymon. Pero el autor que definitivamente me hizo Lector, fue Stephen King; empezando por Christine, y siguiendo por al menos una docena de libros más, todos devorados en aquella época.
Aquel momento de mi vida era una guerra entre el colegio (que intentaba con todas sus fuerzas que odiara la lectura y matar mi curiosidad natural) y los autores que leía con el único propósito de disfrutar y Descubrir.

Luego pasó una etapa de más de diez años de leer otras cosas. Ningún autor resiste el envite de insistencia lectora al que sometí a King, necesitaba otras cosas. Pero King seguía ahí, a veces estable y a veces borracho, a veces incluso convaleciente, como cuando le atropelló una furgoneta. Nada de todo eso le impidió continuar escribiendo.
Tarde o temprano yo volvería a él. A leer y a releer.
Hace poco me volví a leer Christine, y leí Carretera maldita. Aun teniendo ya cierto bagaje como lector, no tuve problemas para volver a disfrutar de la prosa de terror de Maine. Luego vi en Sant Jordi un ejemplar de segunda mano de La cúpula. Más de mil páginas. Una obra relativamente reciente, ambiciosa y reciente. Era un buen momento para comprobar si el mojo del maestro seguía intacto.

Chester-MillsLarge900x666

La cúpula nos presenta a Chester’s Mill, una ciudad pequeña sobre la que un día, sin aviso de nadie, cae una barrera (una “cúpula”) que encaja perfectamente con el límite municipal, cercando el pueblo. Una barrera totalmente invisible, a través de la cual se puede hablar con normalidad, que deja atravesar el aire y el agua, aunque poco, y que nadie sabe a qué viene, quién la ha puesto ahí ni con qué propósito. La barrera se puede tocar, pero el primer contacto puede impresionar, y hace que exploten los aparatos electrónicos, incluidos los marca-pasos.
Etcétera.
El propio King, en un par de páginas a modo de epílogo, dice que hacía muchos años que tenía la idea de la novela en mente, concretamente desde 1976. Por aquel entonces no se atrevió a ir más allá de las primeras setenta páginas. Recuperó el proyecto un par de veces, pero se acobardó ante la complejidad del mismo, las implicaciones científicas, meteorológicas y etcétera que suponía la historia.
Finalmente, en 2009, el libro se publicó.

Muchas cosas me han llamado la atención de esta obra. La mayoría positivas (obviamente, si no no hubiera terminado las 1.131 páginas…), y otras que me han hecho arrugar un tanto la nariz.
Con estas cosas nunca se sabe. Lo digo porque los detalles que no me han gustado tanto, podrían ser resultado de una traducción menos trabajada de lo necesario. Pero me extrañaría, porque son tics que van apareciendo durante toda la novela. Detalles de estilo. Da la sensación de que King batalló con este libro tan duramente, que en algunos momentos sus ganas de avanzar le hacían descuidar un tanto la estética de la narración, hasta el punto de poner el piloto automático del escritor más artesano y menos florido. Esto en sí mismo no es necesariamente malo, pero como lector ferviente de King que he sido, sé que puede tener más estilo que aquí; King puede escribir más bonito que algunos tramos de esta novela, y también mejores diálogos. En algunos momentos, cuando intenta aliviar incluyendo notas de humor, resulta un tanto atonal. En otros momentos, parece estar narrando según su escaleta de acontecimientos, pero dejando demasiado de lado la forma en que los plasma.
Seguro que suena peor de lo que es, y sólo ha sido mi impresión, que quería compartir.
Por otro lado, el bueno, el libro tiene ideas jugosas, enormes, muy difíciles de llevar a cabo, y el autor las torea con habilidad, haciendo que nunca pierdas el interés por la historia, que no deja de ser una especie de cuento enorme, épico, plagado de personajes, y con algunas trazas de los mejores y peores comportamientos humanos. Cuando la gente del pueblo se ve encerrada, parecen amplificarse las cualidades y defectos de sus habitantes. Esto queda perfectamente reflejado. Todas las tramas dialogan perfectamente entre ellas, se suceden las tensiones, los momentos horribles y terroríficos, y también juega su carta lo sobrenatural, o lo desconocido, sin duda uno de los puntos fuertes de La cúpula.
Un puntazo es su tramo final, porque King sabe contestar muy bien a las preguntas que plantean sus ideas, por enormes y difíciles de manejar que sean. Y el modo en que lo hace aquí es perturbador y a su vez poético. Funciona, por decirlo así, tanto en lo material como en lo abstracto.
El mojo de King sigue intacto, y sin duda leer a King seguirá siendo parte de mi vida.
No dudéis si veis este tocho en alguna estantería, es largo pero estoy seguro que no os durará más de dos o tres semanas entre los dedos.

20120409183147_jezc-stephenking03
El tito Stephen
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s