Tener y no tener

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Al tener este libro en las manos, no he podido evitar preguntarme qué suscitaría Hemingway a muchos y muchas ahora de estar vivo. Alguien que era mujeriego, bebedor y entusiasta de los toros, seguramente sería vilipendiado día sí día no por determinados colectivos.
En pleno 2016, hay gente que, con las celebridades (y no hablo de políticos o demás delincuentes potenciales), juega a algo sencillo y seguramente sugestivo (si no lo analizas): o se les considera Buenos o se les considera Malos. Si se ha decidido que son buenos, se justifica cualquier cosa que hagan o digan, o simplemente se hace el silencio si hacen algo malo o dicen algo indiscutiblemente equivocado. Por el contrario, si se les ha colocado en el grupo de los malos, se les critica sin cuartel cualquier cosa que hagan o digan, y se vuelve a recurrir al silencio si hacen algo bueno o dicen algo indiscutiblemente acertado.
Y no es que el silencio se practique mucho…
Si Hemingway fuera actualidad ahora, parte de la opinión pública le pondría a caer de un burro. Me juego los dedos meñiques de las cuatro extremidades. Y seguramente a Norman Mailer también, y a muchos otros.
Ahora hay un ejemplo claro de este fenómeno en España: Arturo Pérez-Reverte. A Reverte se le ha reducido en ciertos círculos a una especie de representante de lo que llaman “mansplaining”. A mí no me cae muy bien Reverte; me parece bastante sobrado, categórico por encima de lo aconsejable, y también anticuado, con todo lo que eso comporta. Por otro lado, creo que es más machista que yo o cualquiera a quien conozca de mi generación; pero también tiene más recorrido, y es más inteligente.
Hay algo esencial que parece que ahora mucha gente olvida, o simplemente deja fuera de sus razonamientos: Todo está lleno de matices y contradicciones. No vivimos en un mundo sencillo de buenos y malos, y todos somos Esclavos de Nuestra Época.
Mientras escribo todo esto, no puede dejar de sonarme a perogrullada, pero parece ser que vuelve a ser necesario subrayar estas cosas.
A mí no me gustan los toros. Me parece una tradición obsoleta, medieval, salvaje, y la asocio a todo lo que odio de mi país. Es por eso que nunca tendré curiosidad por leer Fiesta, de Hemingway, su libro en torno al tema. Pero no por eso descartaré nunca su obra al completo, ni dejaré de reconocer que era brillante, un narrador astuto y punzante, cachondo, certero y mejor que la gran mayoría de los que ahora escriben y estarían de acuerdo conmigo en el asunto de las corridas o los San Fermines.
(Tampoco me gusta mucho beber. Y no tengo intenciones de dejarme bigote y pegarme un tiro en la cabeza a los 61 años…)
No es que no caigamos todos a veces en ese mismo error, ese de crucificar a las personas sin ton ni son (aunque la rabia de base para hacerlo sea a veces justificada). Lo que quiero decir es que hacerlo es algo perezoso, torpe y simplista. Si alguien nos juzgara igual que nosotros juzgamos a los personajes públicos, con la misma severidad irreflexiva, en absoluto nos colocaría eso en el grupo de los buenos.

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Hace muchos años que leí a Hemingway por primera vez, y no había vuelto a hacerlo hasta ahora. Creo que fue antes de los veinte años cuando, sediento de clásicos y todo lo que oliera a Intocable, me dejaron Adiós a las armas. Algo que suele pasar a esas edades y con ciertos libros (lo cual no quiere decir que no pase también después), es que a veces cuando no te gusta un libro, no suele ser culpa del libro. Además (y esto es importante) tampoco significa que tú tengas otros gustos. Simplemente no tienes el suficiente bagaje o recorrido como lector, y ciertas obras se te pueden atragantar. Aunque ese libro de Hemingway no fuese el ejemplo más claro de esto en mi caso, es cierto que he tardado muchos años en volver a leer algo suyo.
Puede que Tener y no tener no haya sido la mejor forma de retomar al autor. Ni tan siquiera conocía el título hasta que lo vi en la librería. Digo que quizá no haya sido la mejor forma de retomar al autor, porque, aunque he disfrutado el libro, y aunque ahora sí sé darme cuenta de los méritos narrativos del mismo, es probable que este título sea lo que llaman: menor. Menor, eso sí, para el estándar Hemingway, seguro que significa mejor que MUCHOS libros de los que pueblan ahora las librerías (y no digamos si nos centramos sólo en las novedades…).
Este libro es pura novela negra. Casi más bien diría puro cine negro. Normalmente no me gusta cuando plantan en la portada de un libro una imagen de su adaptación al cine; pero en este caso poner a Humphrey Bogart y Lauren Bacall en la cubierta no me parece tan caprichoso.
El personaje central, Harry Morgan, es básicamente un contrabandista que tiene un barco que utiliza para algo más que para pescar. Digamos que le surgen negocios entre Estados Unidos y Cuba… Me ha sorprendido, entre otras cosas, la crudeza de algunos momentos de la historia. No he visto la película, y me cuesta imaginar que en los años cuarenta trasladaran según qué momentos tal y como se describen en el libro (aunque ahora no andamos ni mucho menos escasos de manías…). Por otro lado, teniendo en cuenta que, como digo, no me ha parecido estar ni mucho menos ante la obra cumbre del autor, no me extrañaría que este fuese uno de esos casos en que la adaptación (hablamos de una peli de Howard Hawks) haya manejado mejor el material que la fuente original.

Para finalizar, algo que no me ha gustado un pelo. Tiene que ver con la clase de detalles en los que, digamos, he aprendido a fijarme con los años. Seguro que habrá otras ediciones de este libro, pero la mía (pocket, edhasa) no tiene pinta de ser la que mejor traducción tiene… Como sea, por aquí tenéis la foto del libro. Yo de vosotros, si os interesa, lo buscaría por otros cauces editoriales.

No hagáis cosas feas.

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Un comentario en “Tener y no tener

  1. Leí a Hemingway hace algunos años, su clásico “El viejo y el mar”, y me encantaron sus narraciones hacia lo simbólico, la soledad, la lucha contra la adversidad, me gustó mucho. Ahora con tu post, perfectamente documentado y con esos tintes subjetivos tan intensos y tan tuyos, me estoy volviendo a plantear leer algo de él… ¿Tener y no tener?…

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